miércoles, 25 de marzo de 2020

Achatar la curva - COVID19


Se repite “achatar la curva” casi como un mantra. El objetivo de que no se llegue a la saturación del sistema de salud parece razonable, pero ¿se está haciendo al respecto?


La cuarentena temprana disminuye el contacto social y, por lo tanto, la tasa de infectados crecerá lentamente, sin poner en riesgo el sistema de salud. También amaina la posibilidad de que el virus mute y se complejice el asunto. La pregunta es: ¿cuánto tiempo hay que mantener la cuarentena para que no explote la curva? Suponiendo que sea real que en Argentina tenemos 400 infectados en este momento, ¿en cuánto tiempo se llegará a un número de infectados/recuperados que garantice que la expansión de la pandemia no deje nocaut a los hospitales? A este ritmo, deberíamos estar años en cuarentena esperando que la mayoría de nosotros hayamos estado expuestos al virus para inmunizarnos. ¿Es una solución viable mantener la medida por tiempo indefindo?

Si el 31 de marzo, o el 6 de abril, o el 13 de abril, o en cualquier fecha que dispongan se levanta la cuarentena y todos salimos a la calle, sólo serán ese par de miles que se habrán infectado hasta el momento los inmunizados y, en vez de enfrentarnos a una población potencial de 44.000.000 de personas para infectar, nos enfrentaremos a un potencial de 43.998.000, que claramente no hacen la diferencia.

Tratando de aclarar el argumento:
El 1 de marzo llegó el primer infectado desde Italia. Sucedieron un par de decenas de casos importados quienes, en contacto con familiares, amigos o amantes, comenzaron a diseminar el virus. A su vez, ellos a otros amigos y familiares, y así sucesivamente hasta llegar a los casos actuales. Comenzó el confinamiento, se frenó la velocidad de avance del contagio. De no haberlo hecho hoy seguro seríamos miles de infectados. Muy bien el parche.
Ahora supongamos que en un momento se levanta la cuarentena. Esto no quiere decir que no haya más infectados en la calle, habrá una masa de algunos cientos, o decenas, o uno, no importa. Ese uno comenzará la cadena de contagios de la población no expuesta  previamente, disparando de nuevo la famosa curva exponencial hacia los que no estén inmunizados, habiendo logrado sólo retrasar el desenlace.
En estos términos el confinamiento parece no servir para achatar la curva porque no se puede mantener el suficiente tiempo como para hacer desaparecer al virus del planeta, sino para ganar tiempo. Entonces, se abre otra discusión: ¿qué hacemos con el tiempo que ganamos? ¿preparamos la logística para cuando explote? ¿esperamos que encuentren una cura rápida? ¿esperamos que surja algún método de testo masivo para poder aislar a los infectados?

En el entretiempo vemos que se preparan hospitales, se compran insumos y una ridículamente baja cantidad de kits de testeo. No se anuncian las estrategias que ejecutarán post-cuarentena y no se habla de cómo se levantarán las políticas de confinamiento. Parecería que lo más lógico es el confinamiento obligatorio de las poblaciones de riesgo -que son quienes saturan los hospitales- y testeos masivos para detección temprana de portadores. Sacar a los infectados de las calles y mantenerlos lejos de los ancianos o inmunodeprimidos requiere de una inteligencia mayor que decir “se quedan todos en la casa”, levantando el dedito acusador.

Pienso que alguien ya pensó en esto, pero no encuentro argumento matemático para probar que con el confinamiento se solucione el problema.

Espero que, más allá del mantra de “achatar la curva”, haya un plan para cuando nos dejen salir de casa.

Alejandro Repetto
@ajmrepetto

lunes, 30 de noviembre de 2015

Revolución maker, evolución en la educación


El mundo maker abrió una nueva etapa en la manera de entender la educación: pensar haciendo. La educación actual se mueve con la lógica del siglo XVIII, los alumnos son tratados como iguales. Pero iguales en el peor sentido de la igualdad. Tan iguales que requieren, se interesan y deben comprender exactamente los mismos contenidos. Iguales que no importa cuál sea su sesgo de gusto, su capacidad o habilidad innata, deben aprender el mismo programa.

Llegó la hora dar un paso más allá en la educación. Hoy la tecnología permite que lo igual sean las oportunidades de desarrollo y no el contenido. El contenido se puede ajustar para que los que aprendemos se adapte a nuestras necesidades generando un impacto mucho mayor. Esta lógica es la lógica maker. La lógica del idear, diseñar y hacer, que puede aplicarse en cualquier ámbito de la educación impactando directamente en el manera de pensar de los chicos (y no tanto).

La lógica maker, y su materialización a través de makerspaces o laboratorios abiertos, como NETI, estimula el emprendedurismo, potencia la creatividad, estimula la colaboración y, al final de cuentas, tiene un impacto directo en la creación de valor.

Los makerspaces demuestran que existe un camino posible entre una idea descabellada y su realización. Gracias al acceso a la tecnología y el conocimiento, los talleres abiertos cambian el juego y permiten ejecutar la lógica de ideación local con impacto global.

Poner talleres completos a disposición de chicos, adolescentes y adultos jóvenes hacen que las mentes creativas sean aún más creativas, no dando ni siquiera la posibilidad de pensar en barreras de acceso a la realización de sus ideas.

Además, la concentración de ideas que se da en los makerspaces y la diversidad de perfiles (diseñadores, curiosos, ingenieros, expertos, novatos) obligan a la colaboración. Para hacer productos de alto impacto es necesario sumar distintas ramas del conocimiento, visiones complementarias e ideas disruptivas. La colaboración es uno de los principios fundamentales sobre los que florecen estos talleres.

Estas características desembocan indefectiblemente en innovación genuina. En el desarrollo de productos de impacto que surgen de la creatividad y la necesidad local, que llevan el sello de la forma de ver el mundo de sus creadores. De los talleres abiertos pueden surgir productos,  emprendedores, empresas y patentes, mostrando un impacto social positivo tangible y medible.


La educación maker permite que lo igual sean los valores y no el conocimiento. No hace foco en si todos saben electrónica o informática. Concentra su poder en que todos sean creativos, sigan sus proyectos, quiten de sus cabezas las barreras de acceso a la tecnología y se concentren en las soluciones y no en los problemas. 



Alejandro Repetto
@ajmerepetto

domingo, 5 de julio de 2015

Boleta Única Electrónica - Desmitificando

El último mes tuvimos un par de twitstarts detractores (y otros repetidores) que se dedicaron a pegarle a la Boleta Única Electrónica (BUE). A mi criterio, si querían denostar este sistema de votación deberían haber tomado una posición política y no una técnica, ya que la primera permite la discusión y la segunda se acaba cuando técnicamente no pueden sostener el punto (Science, bitches).

Vamos a analizar rápidamente los dos problemas de seguridad que vi que detectaron:

1)    El RFID pone en riesgo el voto secreto. El chip de la boleta, una vez impresa, puede leerse desde un celular que tenga incorporada tecnología NFC, si está a una distancia de no más de 3mts. Esta es una característica intrínseca de la tecnología, no hace falta ser Carlín Calvo para poder hacerlo.  La cuestión es que sería un poco raro poder tener acceso a esa distancia  de la boleta una vez emitido el sufragio.
Se me ocurren dos escenarios donde eso puede llevarse a cabo:
a-    Un fiscal partidario pone su celular en modo “lectura”, lee todos los votos, anota rigurosamente el orden de votación y luego matchea voto con votante.
b-    Alguien esconde un celular cerca de la máquina de votación y, con ayuda de un fiscal, se sigue el orden de votación para hacer el match.

La opción (a) suena rara. Creo que el fiscal llamaría la atención tratando de leer todas las boletas, dando por hecho que hay otros fiscales y autoridades de mesa. Además, por estar cerca de la urna probablemente no podría diferenciar el voto emitido por su objetivo de todos los que están dentro de la urna. La lectura no es tan direccional y, si es direccional acota el rango.
La opción (b) suena más rara aún. Alguien debería tener acceso al aula de votación previamente para montar el sistema. Esto es complejo y, si lo comparamos con el voto papel, sería el equivalente a que alguien ponga una cámara oculta el cuarto oscuro.

2)    Voto múltiple. Encontraron una manera de intervenir el chip y hacer que la máquina, cuando se pone en modo recuento, se trabe. Esto requiere que quien lo hace tenga una boleta válida y haga algunos ademanes con su celular sobre la boleta para dañar el chip. Acá, nuevamente, planteo dos escenarios.
a-    Para realizar la maniobra la persona tiene que sacar su celular y ejecutar algo de código que demora unos segundos. Por lo menos donde yo voté, la máquina estaba expuesta y el votante estaba siendo observado por fiscales y autoridades. Creo que esto sería bastante complejo de hacer, aunque nunca falta el habilidoso.
b-    Suponiendo que el sujeto tiene la oportunidad de hacerlo, al momento del conteo de votos están los fiscales para verificar que el papel impreso coincide con lo que marca el chip y, por lo tanto, con lo que se contabiliza. De poder llegar a hacer la maniobra el conteo se hará de manera manual haciendo valer el voto que figura impreso que es el que todos validamos con seguridad.

En conclusión, los dos hacks que encontraron son teóricos. Es decir, existen, son problemas de seguridad que deben ser arreglados, pero son impracticables. Inclusive, si vamos a situaciones de contorno donde se puedan ejecutar, la pregunta clave que habría que hacerse es ¿cuál sería la ganancia y la motivación del atacante? ¿El esfuerzo del ataque vale la pena frente a la ventaja obtenida? Tengamos en cuenta que tanto para el hack (1) como para el (2) habría que lograr hacer la maniobra en cada mesa que se quiera obtener la ventaja.

Otras críticas que hacen, que no tienen que ver con hackeos, son en base a la (des) confianza que presentan el sistema por los siguientes puntos:

1)    No es open-source. Estoy de acuerdo con que podría serlo, sin embargo que lo sea no garantiza nada. Hemos pasado por bugs críticos en sistemas open-source que fueron detectados mucho tiempo después del reléase. Es más, si estamos de acuerdo con que la tecnología usada en ambientes críticos sea de código abierto, exijamos lo mismo a los sistemas de control de tráfico aéreo, de energía, bancarios, de AFIP o del ReNaPer.

2)    Que cuando se transmite el telegrama se hace online y puede haber una diferencia entre lo que se ve en pantalla y lo que se manda. Esto es simplemente ridículo. Todos los fiscales se quedan con una copia del resultado y, desde hace varias elecciones se publican abiertamente los resultados de las mesas. Hacer esta maniobra ad-hoc sería una ridiculez mayúscula, ya que automáticamente se pondría en evidencia el error (o el intento de fraude).

3)    Que la computadora no es “boba” y, para decir esto ponen una foto de puertos USB y seriales. La verdad que no abrí la computadora, pero lo que dicen es que no registra votos y, para eso, hace falta un disco rígido para que persista la información o un sistema de red para que la derive. Inclusive siendo así no hay un trackeo posible (razonable) para ver quién votó qué. La computadora probablemente use un mother normal y, hasta donde sé, el sistema lo cargan con un CD, no bootea desde un disco o una flash. El contralor último y válido por sobre todo es el papel.

La tercera categoría de críticas, es donde me parece que debería haber empezado, son las políticas, a saber:

1)    ¿Ahorra dinero? A priori parecería que sí, siempre y cuando la inversión de soft y hard perdure en el tiempo. Es decir se repague la inversión inicial.
2)    ¿Ahorra tiempo? La votación parece ser más rápida y el conteo también (lo veremos).
3)    ¿La licitación fue limpia? Esto no lo sé. Si alguien tiene pruebas que no lo fue sería bueno que las muestren.
4)    ¿Hacía falta? Bueno, depende qué estemos buscando. A mi criterio la tecnificación suele llevar a sistemas más eficientes, pero sería bueno que quienes pensaron el proyecto expongan las métricas.

Detractores amigos me acusaron de defenderlo por ser “PRO”. Los invito a todos a discutir técnicamente. La ciencia no tiene (o no debería tener) partido político.

Mañana veremos el resultado.

Alejandro J M Repetto
@ajmrepetto


PS: Aclaro que yo no realicé ningún análisis de seguridad sobre el sistema. Estoy respondiendo a los que detectaron bugs. El sistema puede tener miles de errores riesgosos, pero los que han sido detectados y publicados no presentan ningún riesgo para el votante ni para la elección.

domingo, 1 de febrero de 2015

Movida Maker: podés sumarte o mirar de afuera.

Desde que Chris Anderson (la semideidad maker más famosa) tiró la posta diciendo que el movimiento maker sería la punta del iceberg de la tercera revolución industrial, muchos levanta-data-de-internet comenzaron a googlear de qué se trataba este yeite.

Algunos se avivaron ahí nomás que existía la posibilidad de transformar rápidamente ideas digitales en físicas reales, a través de las máquinas de control numérico, desayunándose que hace décadas que existe la impresión 3D y los pantógrafos; otros se enteraron que existían unas plaquitas que se llamaban Arduino, que permitían a (casi) cualquier homo-sapiens-sapiens dársela de ingeniero electrónico, y flashearon cuando se supieron que las habían hecho unos tanos copados hace como diez años atrás.

Todos se sorprendieron de lo cerca que estaba la ficción: momento en el que cualquiera de nosotros puede producir sus propios artefactos y que parezcan hechos por gigantes de la industria de los productos. Sin embargo, salvo los que estamos metidos en el “nicho”, muchos todavía ignoran de qué se trata la movida y cómo impacta en sus negocios. En otras palabras, muchas personas están caminando la Green Mile y no se enteraron.

La tecnología, unida a la corriente del código abierto y a la era de la información, generaron una mezcla difícil de digerir para las grandes empresas de productos. Cualquiera con buenas ideas y voluntad de aprender (pilares del movimiento maker), puede diseñar, prototipar, producir y comercializar un producto de diseño que compita en las grandes ligas.
La pregunta es, ¿cuál es el alcance de este impacto del movimiento maker en la industria? Se me ocurren, a modo de ejemplo, las siguientes áreas:
  • Producción: cualquier gerente de producción de una multinacional dice que para que un producto llegue al mercado global no pueden pasar menos de dos años. Estimados gerentes, los invito a ver Quirky, hicieron productos en cuatro semanas, desde la ideación a las tiendas. La lógica es fácil, un poco de Design Thiking por acá, otro de Lean Startup por allá, mucho Internet (conocimiento) y bastante prototipado (maker), et voilà.
  • Recursos Humanos: los de RRHH siempre están en discusiones filosófica si la generación Y, W, X o Z. No estoy seguro qué letra le corresponde a la “generación maker” (¿será acaso la generación M?), pero lo que sí estoy seguro es que sus próximos recursos humanos van a tener la lógica del “hágalo usted mismo” incorporada. Generaciones que nacieron en la era del conocimiento y que, para potenciarlas, pusimos en sus manos medios de producción. Son chicos que hoy hacen sus drones, robots, impresoras o patinetas inteligentes. Algo más inquietos que los que vinimos con la computadora bajo el brazo. Para asombrarlos, motivarlos y retenerlos van a tener que entenderlos.
  • Posicionamiento de marcas / Marketing: ¿alguien todavía cree que un cartel en la Gral Paz tiene mucha influencia sobre su marca? Está comprobado que los consumidores presentan mucho más atención a las experiencias que a un cartel. Crear experiencias es hacerlos parte y formar equipo. Estas experiencias se realizan mediante llamados de atención inclusivos e innovadores. El movimiento maker es participativo por definición, una experiencia en el que el público objetivo se vea involucrado será de mayor valor y alcance que un cartel. A través de la lógica maker se puede invitar e involucrar a todos a ser partícipes de su experiencia. Estos contenidos viralizan mucho más fuerte que cualquier institucional que se le pueda ocurrir al mejor crack del marketing.
  • Innovación / I+D: los procesos de investigación y desarrollo convencionales llevan años, y mucho dinero. Las empresas que se suman a la lógica maker para su I+D, tendrán un diferencial por sobre las que no lo hagan. Entender cómo intentar, fallar y volver a intentar rápidamente, a bajo costo es fundamental para lograr innovación genuina que impacte tanto en productos como en procesos.
Si todavía no se convencieron que tienen que entender y aprender un poco más de esto para ser competitivos en el futuro cercano, lo único que les puedo decir es que probablemente compartan el purgatorio de las empresas que el futuro temprano se las devoró.


Alejandro Repetto

@ajmrepetto

lunes, 6 de octubre de 2014

Emprendiendo a pesar del Estado

"Siempre seguí la misma dirección,
la difícil, la que sigue el salmón."

Escuché mil veces el cliché del emprendedor que rema y se esfuerza. Siempre me molestó esa mítica. En cualquier conferencia o workshop medio pelo hay gurúes (de dudosa procedencia) diciendo lo difícil que es esta tarea de crear una empresa, casi desalentándonos a hacerla. Para no caer en lo mismo que dicen todos, mi historia de desincentivo tiene que ver con el Estado, esa máquina que pone palos en la rueda continuamente en pos de la igualdad y la justicia.

Hace casi dos años que venimos trabajando con NETI, dándole forma a la primera empresa totalmente privada, independiente, que promueve el movimiento maker. Una movida cuyo espíritu es igualar. Igual mediante la producción y el progreso. Poner conocimiento y herramientas en manos de quienes tienen ideas.

Nuestro diferencial, desde el inicio, lo planteamos a través el profesionalismo y la formalidad. Sin dejar de ser descontracturados, nos preocupamos por las formas, por cumplir con clientes y proveedores y por encarar este proyecto con la mayor rigurosidad legal posible. A a diferencia de la mayoría de iniciativas similares que se acercan más al club de amigos que a una empresa, nosotros decidimos tener abogados, contador, inscribirnos en IGJ, en AFIP, y ese tipo de cosas que hace alguien que roza lo inconsciente.

El trajín empieza, como sabíamos, con la lucha con (o contra) la Inspección General de Justicia (IGJ). Este paso es turbio desde el inicio. Hay un trámite normal y uno rápido. El rápido tarda unas 3 semanas en salir (y el costo es 4 veces el anterior). El normal no se sabe cuánto tarda, en general lo demoran para que la gente no lo haga. Es más, desde que la IGJ fue camporizada, no hay reglas claras de procedimientos. Además, la IGJ solicita bloquear el 20% del capital social durante el proceso del trámite. Es decir, mientras los chicos de la Cámpora juegan a la play y ven si te aprueban o no la creación de tu empresa, otros chicos de la Cámpora, que manejan el Nación, te biciletean la plata que los primeros te obligaron a depositar (y que no rinden ni siquiera un interés básico). Peor aún, para coronar la estafa estatal, te cobran el trámite de depósito y extracción en concepto de uno-vaya-a-saber-qué.

A esta altura, ya estaba prefiriendo ir a andar en bici por La Boca y cruzarme con el motochorro. Me parece más digno que me roben así.

Luego de la primera sesión de vejaciones estatales, siguió el villano del nivel dos: la AFIP. Asesorados por nuestro abogado y contador, luego de certificar N papeles por escribano, voy en mi primera peregrinación a AFIP.

Al llegar, me atiende una señorita muy amable que toma todos mis papeles, saca un resaltador rosa y se pone a subrayarlos, sin mediar palabra. Luego de un par de minutos me dice: “Te falta todo esto”, y anota de su puño y letra una lista de 6 ítems. Desconcertado, salgo, llamo a mis asesores y me dicen casi a coro “Si, es que depende de la agencia de la AFIP que te toque y del empleado que te agarre los papeles”. O sea, si se quiere ser un poco más sincero (o más hiriente), depende de la cara de boludo que te vean cuando presentás las cosas.

Como soy cabeza dura, y no pensaba caer en la tentación de palanquear el trámite usando unos cuantos devaluados Rocas (Evitas jamás), volví a por los papeles que faltaban, no sin antes la parada obligada en la escribanía. Que para esa altura ya le había pagado un par de cuotas del colegio privado bilingüe a los hijos de la Dra.

Papeles en mano de nuevo (y listita de puño y letra de la señora de AFIP con los faltantes), me sentía un campeón. Llego nuevamente, a las 15.55hs (5 minutos antes del cierre), anuncio mi trámite y la señora (la misma que antes) me dice: “Uh, qué divertido, llegás 5 minutos antes del cierre”, con unas pocas veces vistas ganas de trabajar. Revisa mis papeles nuevamente y me anuncia lo peor: “Te faltan tres certificaciones más”. Hago notar que no estaban en la lista que ella había realizado y responde lo peor: “No tengo la obligación de escribirte todo, para eso están las regulaciones que son públicas”. Amablemente, me levanto al grito de “son una máquina de impedir” y descargo (casi) toda mi ira maldiciendo al Estado, su burocracia y sus empleados.

Llamo nuevamente a mi abogado quien me hace notar que me había tocado una delegación de AFIP complicada. Gran hallazgo. Me anuncia, para que me calme un poco, que no me preocupe. Que uno de los papeles que me pedían de más, lo iba a tener que hacer igual porque la IGJ me había rebotado el trámite. Así que había que firmar todo de nuevo. Me quedo más tranquilo (¿?), no sólo me sodomiza la AFIP sino que, a la vez, la IGJ.

Tercer intento. No podía fallar. Todos me decían que no había otro documento posible para presentar. Ahora sí era un campeón. Llego a la oficina de la señora de AFIP, muestro todo. Lo revisa. Lo analiza. Agarra todos los papeles. Va al fondo a hablar con alguien. Sudo. Vuelve. Me dice, “este documento no está certificado”. “Señora, es un documento original”, digo. “Si, y tiene que estar certificado”. La miro con cara de odio, frustración, desidia, pienso muy fuerte en Bombita, de la peli Relatos Salvajes. Me acuerdo que soy un cabeza dura y le voy a ganar al sistema.

Corro al escribano a que certifique ese documento. La escribana me dice “Vas a creer que estamos en complot con AFIP”. Jodeme, nunca se me había ocurrido en las últimas cuatros veces que te vi y dejé un par de alquileres por vernos firmar. Vuelvo corriendo a AFIP. Me dan el CUIT. Lloro de emoción. Mando el mail al abogado, al contador, a mis socios, a mi viejos y a todos los que me están mirando.

El contador me responde “Felicitaciones, ahora tenés que inscribirte en la AGIP y, para facturar, hacer otro trámite en AFIP”.  A esta altura coqueteo con un ACV, la presión por las nubes.

Si me pasa algo, no miren ni a oriente ni al norte. Miren a la AFIP.

Alejandro Repetto
@ajmrepetto



PS: lo único lindo que saqué de esta experiencia es que me hice un poco más libertario. La inutilidad suprema del estado está a la vista. Sueño mucho con Nozick y Rand

miércoles, 18 de junio de 2014

Las patentes no son lo que solían ser (Tesla tenía razón).


El mundo cambió, no hace falta que se los diga. Antes el conocimiento era limitado y de difícil acceso. El que tenía una idea, si era un poco más rápido que su vecino, tenía un diferencial de mercado. Antes la propiedad intelectual, como acto de apropiación de una obra, tenía sentido. Parecía que todo era nuevo, que todo era único, que nadie se inspiraba (en el buen o el mal sentido) en lo que otro había hecho. Esto ya no es más así. Las patentes no son lo que solían ser (aunque en realidad nunca fueron del todo útiles y mucho menos justas, ver Plagios Históricos).

La era del conocimiento (A.K.A. Internet de fácil acceso) hizo que todos los que tienen ganas de hacer algo, tengan la ciencia a alcance de la mano. Hay hacks para lo que queramos y, si bien no está todo inventado, es altamente improbable generar una idea que no colisione con una idea similar (sino igual) en un par de miles de sitios de la Internet. Los desafío a seguir los siguientes cinco pasos: (1) tomen la idea que crean más innovadora, (2) googlen, (3) deprímanse, alguien seguro que ya lo pensó, (4) dejen de llorar, (5) mejórenla, encuentren otros usos, contacten a las personas que ya tuvieron experiencia y colaboren.

Este cambio generó grandes negocios y dejó atrás a otros tantos que eran menos aptos para la evolución humana, darwinismo puro. Contrariamente a lo que se creyó en un primer momento, los nuevos negocios abiertos trajeron más utilidades que los viejos modelos. Cambió la manera de hacer plata con la música, con el cine, con los libros y, así, poco a poco, fue devorando todo lo que tenía que ver con la protección de ideas cerradas, obligándonos a migrar a la era de la colaboración y construcción abierta. El que más dinero gana es el que mejor sabe colaborar, el que sabe poner su conocimiento al servicio de la humanidad. Esto genera un círculo virtuoso en el que hay que saber, hacer y compartir para ganar. Y cada creación dispara un sinfín de nuevas ideas. Una bola de nieve de evolución tecnológica, casi la clave de la singularidad.

Hace unos días la empresa Tesla, de autos eléctricos, decidió liberar todas las patentes. Eso quiere decir que no existe ninguna limitación para acceder a alguna de las creaciones únicas de Tesla y reproducirla o mejorarla para uso propio o, inclusive, comercial. Otro caso es el de Microsoft, otro gran jugador del mundo de “lo cerrado”, quién abrió la posibilidad de adquirir licencias bajo las cuales pone a disposición el código fuente de Windows. Así, las empresas se van descontracturando, van encontrando otra manera de hacer negocios sin privar al mundo del conocimiento que lograron. Logrado, después de todo, en base a conocimiento previo que a esta altura se torna imposible de tracear hacia atrás.

Lejos está esto de quitar mérito, reconocimiento y loas a los inventores. De los locos que crean depende el progreso, parafraseando a Bernard Shaw, pero el mundo de los negocios cada vez hace más foco en reconocer el conocimiento en sí mismo que el producto que ese conocimiento crea. Para ser claro, paga mejor – y es más loable – implementar una buena idea y hacerse consultor en la materia que patentar esa idea y tratar de vivir de regalías.


Plagios Históricos
Más allá de la aceleración de estos cambios de paradigmas, las patentes históricamente no dieron solución a todo. Por ejemplo, la invención de la radio, atribuida a Marconi, fue disputada por Tesla a quién en realidad se le dio la patente en EEUU. Caso similar es el de la patente del teléfono, cuya patente fue registrada por Bell en 1876, pero el primer registro del aparato es de un italiano llamado Meucci quien no pudo patentarla por andar corto de cash. Le faltaban 10 dólares, cuenta la historia. Si venimos un poco más para este siglo, el genio Steve Jobs no inventó el iPod (lamento romper corazones), Kane Krame patentó el dispositivo base en 1979.

Y esto no termina acá, lo mismo pasa con el conocimiento científico. Un error terriblemente repudiable y causal de quedar fuera de todos los congresos es no citar idea de terceros en trabajos de investigación. Se dice que Einstein “olvidó” citar a Lorentz y a Pointcaré en su trabajo sobre la relatividad. También, se comenta que a Newton no lo inspiró la manzana, sino más bien un paper de Hooke que había leído por ahí.

Más allá de estas, y algunas otras tantas, perlitas de la historia de la propiedad intelectual, la humanidad avanza, el iPod es un éxito, Newton y Einstein fueron dos grosos de la física y Tesla tenía razón (¿?). Hoy, tratar de hacer una traza hacia atrás de las ideas o inspiraciones que desembocan en un nuevo producto o hipótesis, se torna tan dificultoso como inútil.



Alejandro J M Repetto
@ajmrepetto 

viernes, 28 de junio de 2013

Partido de la Red: el paraíso del opinólogo?

Hace rato viene dando vueltas por las redes sociales la iniciativa del Partido de la Red. En el último tiempo tuve la oportunidad de ir a una de sus reuniones de presentación y, hace algunos días, de reunirme con mi gran amigo Alejandro Sewrjugin (de quién recomiendo su blog 3RA REVOLUCIÓN), un militante activo de la idea que proponen.


La iniciativa, vista desde la perspectiva experimental, me parece divertida sin embargo le sigo encontrando uno cuantos puntos flojos en su concepción, a saber:

1-    Punto de partida equivocado. En el pitch del partido siempre ponen como punto de partida que la gente no participa en política porque no se les da la oportunidad o porque ven a la política como algo sucio. No se plantean nunca que, quizás, mucha gente no participa porque simplemente no le interesa, no tiene tiempo, prefiere dedicar su tiempo libre a la pastelería o a la botánica y no a la política, o lo que sea.
Me atrevo a decir que la mayoría de las personas está feliz con relegar sobre el estado, en mayor o menor medida, sus decisiones de la vida. Inclusive siendo participante activo en la política, en lo personal, prefiero que otro se ocupe de las políticas sociales, de transporte, de educación, de seguridad… otros que sepan lo que hacen, bajo principios bien definidos, claro.

2-    Tendencia a la opinología. Por más información que haya en los foros de discusión, no queda claro por qué doña Rosa va a estar en capacidad de votar si está bien subir un impuesto o cambiar el plan de estudios de un colegio secundario. Inclusive, no queda claro cómo los foros de discusión, donde dicen que pondrían posturas contrapuestas/complementarias a debatir la idea, se diferenciarían de hacer zapping entre TN y 678.
La “magia” de la estructura representativa está en que uno confía su voto a una persona o partido con el cual comparte principios. Ese partido, se supone, se rodea de asesores especialistas que analizan el impacto de cada acción de manera seria para ir hacia la dirección que pregonan. Está claro que esto falla el 98% de las veces, pero la falla está en la corrupción y no en el sistema representativo, que supone delegar en quién sabe.
Para ser claro, con una analogía, si me siento mal voy al hospital donde hay un conjunto de expertos que pueden analizarme de distintas perspectivas y darme una cura. El partido, parece proponer que si nos sentimos mal hagamos una reunión de consorcio y veamos si nos tomamos una aspirina o un sertal.

3-    Solución basada en la herramienta. Parece preponderar mucho más el peso de la herramienta colaborativa por sobre el concepto de cambiar la política. Esta observación no es menor, indica que hay más técnicos que políticos por detrás. Es común entre los ingenieros creer que todo se soluciona con una herramienta de workflow, un foro y una base de datos.
La herramienta me parece interesante, pero dista de ser la solución al problema, inclusive asumiendo que la solución al problema es la “directización” de la democracia. Sin un trabajo serio sobre la educación, someter cada movimiento de la vida política de un país a un plebiscito terminaría no muy lejos del resultado de la película Idiocracy.

4-    El riesgo del vecino. Al votar un muppet de la red, sin posibilidad de declararse en rebeldía (aunque formalmente no bloquee la posibilidad de borocotización), puede ser que votemos a un representante que vote en contra de nuestros principios a nivel personal. Quizás suena banal en si vota a favor del cambio de nombre de una calle o de declarar el 30 de febrero como día nacional del postre vigilante, pero en cuestiones más complejas, como podrían ser el aborto, la ley de fertilización asistida, el casamiento igualitario, la eutanasia, en general la gente tiene opiniones morales formadas. Nada garantiza que la red (o sea el vecino que va a votar en la plataforma) imponga su mayoría local para que el muppet ejecute un voto contra-voluntario de quién lo puso allí. La imprevisibilidad de la red está considerada como uno de sus mayores beneficios por quienes apoyan la idea pero ya lo dice el saber popular, aprovechando la inteligencia colectiva, si miles de moscas comen mierda, no garantiza que el resultado sea bueno.

Además de estos puntos estructurales, existen otras cuestiones estratégicas que quedan en el aire, sin respuestas concretas. Por ejemplo, ¿cómo lograrán bajo su concepción, acceder al verdadero poder para imponer el nuevo régimen? o ¿cómo se votaría un ajuste económico, de ser necesario? o, uno más importante, ¿en el estado actual de país, es estratégicamente inteligente buscar dividir con un partido nuevo a cerrar filas sobre lo que más nos representa y tiene verdadera capacidad de ganar el poder?

Debo admitir que teniendo dos defectos grandes, soy ingeniero y participo en política, la idea a prioiri enamora. Sin embargo, creo que existiendo partidos nuevos en todo el arco ideológico, ¿Por qué no colaborar con los que más se acerquen a nuestras ideas, ir dándole poder y, tratar, al fin de imponer una idea común, que siente sus bases sobre la libertad y la educación? Hoy, me parece, que participar de este movimiento es un esfuerzo mal administrado.

Vale aclarar que ya di mi firma para que el partido de la red exista, y espero tenga el mayor de los éxitos. Sin embargo, estas dudas siguen dando vueltas en mi cabeza sin ninguna respuesta de fondo que me convenza.

Desde ya estoy más que abierto a debatir y aclarar los puntos, comenten y compartan!

Alejandro Repetto

@ajmrepetto

lunes, 24 de junio de 2013

De Futuristas y Vende Humo

Para analizar el futuro no hay título habilitante, es tan verdad como que para ser inventor no hace falta estudiar nada en particular. Sin embargo veo que en los últimos años surgieron muchos “futurólogos” que, si uno les raspa un poco la cáscara, no son más que integradores de charlas TED o lectores de blogs de Internet. Para la media de la gente, la que antes compraba la Muy Interesante, eso es el futuro. En los 90’s, autos voladores para el año 2000, hoy un tipo que en una TED, de no más de 15 minutos, cuenta cómo analizar materia oscura con un tenedor y un tubo de papel higiénico.

Señores y, por qué no, señoritas, eso no es el futuro. Eso no es ciencia. Como mucho llega al nivel de divulgación. Cuestión que se torna muchas veces insoportable porque en esta suerte de democratización de la ciencia, como en la “democratización” de casi cualquier cosa, genera un ejército de personas que creen que realmente saben analizar materia oscura porque lo vieron en una TED. Personas que son capaces de discutir una teoría al mismísimo Stephen Hawking a partir de información leída en un blog.

Para hacer un análisis serio de lo que va a venir y cómo va a impactar en la sociedad, no alcanza con spoilerear el próximo teléfono de Samsung o la siguiente creación de Apple. Confunden, los que lo hacen, el futuro con la frontera de la ciencia. Verdaderos futuristas, Paul Saffo, analizan el pasado, el presente y la frontera y a partir de eso generan escenarios, con probabilidades y sustento científico. Por eso su fama de “tira postas”.

Esto no es más que un descargo a partir de la creciente participación de personas que se dicen “futuristas” en los medios de comunicación (radio y TV sobre todo), y resumen su sapiencia a pegotear lo que vieron en twitter, en TEDxRuanda y 3 feeds de RSS de algún blog perdido.


No se deje engañar. Los autos no volaron en el año 2000 y usted no va a aprender a analizar materia oscura en una TED.

sábado, 23 de marzo de 2013

El futuro de la educación: igualdad de acceso


Todos coinciden en que el origen de la mayoría de los problemas es la educación. La educación, a su vez, se enfrenta a varios inconvenientes: presupuesto, distribución geográfica, nivelación, entre otros. El mayor de los problemas, a mi juicio, es la imposibilidad de acceso equitativo.

Pensemos en escuelas rurales, con 40 o 50 chicos de todas las edades, distribuidos en un par de aulas, con un solo maestro. Es claro que esos chicos no tienen la misma posibilidad de aprender que en la ciudad donde están, aunque sea, divididos en cursos por edades. Los maestros rurales hacen lo mejor que pueden, sin embargo están lejos de darle la misma posibilidad educativa y, por lo tanto, de progreso que a los chicos de escuelas en centros urbanos. Vayamos un poco más allá. Inclusive pensando en escuelas bien formadas, divididas en cursos como los que conocemos en las ciudades, ¿quién valida que el trabajo de los maestros sea el correcto o que todos los chicos tengan el mismo programa?

Está en boga el término “democratizar”. Bien, propongo democratizar la educación. Suena utópico, pero hoy la tecnología se pone a nuestro servicio y es totalmente factible con bajo presupuesto. Se necesita sólo una computadora por alumno y una conexión a Internet. En lo primero están trabajando los gobiernos a todos los niveles - desde el nacional los municipales -, lo segundo se soluciona con bajo presupuesto, a través de enlaces satelitales en lugares remotos o por cable si llega. Una vez desplegada la infraestructura hay que aplicar el verdadero cambio: aulas virtuales. Las aulas virtuales podrían generar cursos por edades, capacidades, intereses, especialidades, o cualquier otra división conveniente, para todos los chicos del país. 

Un aula virtual podría estar integrada por cinco chicos del Chaco, cuatro de Salta, seis de Tierra del Fuego y dos de Buenos Aires, todos conectados con su maestro que puede estar físicamente en cualquier otro lado del país (o del mundo). El rol de los actuales maestros rurales sería de apoyo, contención y disciplina, que es básicamente en lo que dedican la mayor parte de su tiempo.

Este sistema presenta varias ventajas. La obvia es el acceso, pero se pueden nombrar otras como el control, asegurándonos que no se desvíen los contenidos programáticos inculcando temáticas que no corresponden al ámbito educativo (e.g. la Campora en las escuelas); la especialización, pensando en un segundo paso donde cada chico tendrá su aula virtual no sólo en virtud de su edad y estado madurativo, sino también en virtud a sus potencialidades y gustos; la universalidad, pensando en un futuro con escuelas de este estilo a nivel mundial, como ya se puede ver en algunos institutos prestigiosos que están abriéndose a los MOOC (Massive Online Open Course – Cursos masivos abiertos online).

En resumen, el principio es muy simple: una computadora, una conexión a la Internet, y un cambio de mentalidad respecto a la educación. Esto podría presentar un impacto enorme en la próxima generación. Todos tendrían el mismo poder de acceso a la educación, abriendo un abanico de posibilidades mucho mayor al actual. La inversión es marginal y el beneficio incalculable. ¿Algún gobierno estará dispuesto a educar a las nuevas generaciones así?

Alejandro Repetto
@ajmrepetto

viernes, 25 de enero de 2013


Minar el espacio, como en el Rebellion

Uno de mis juegos de PC preferidos era (y es) el Rebellion. Para explicarlo rápido, es un juego basado en la historia de Star Wars donde uno elige uno de los dos bandos y tiene que conquistar el universo a través del desarrollo de tecnologías, la minería de recursos y algunas otras cosas que le ponen onda al juego. Uno de los puntos críticos de este juego, como casi todos los de estrategia, es la minería de recursos. Hay que ir tomando planetas y sus lunas para extraer los materiales de modo de poder desarrollar la economía del imperio.

Este juego del año 1998, que pretendía introducirnos en un mundo imaginario , no hacía ni más ni menos que prepararnos para el futuro (a pesar del “A long time ago…” de Star Wars). Hace ya cerca de un año que vengo escuchando la idea de minar asteroides para extraer metales. La idea es simple: acá, en la roca que vivimos, algunos metales son escasos mientras que todo el tiempo pasan cientos de asteroides cerca de nuestro planeta cargados de minerales. ¿Por qué no hacer naves con robots mineros que extraigan esos metales y los descarguen en la Tierra? Claro! ¿Cómo no se nos había ocurrido antes?! ROBOTS MINEROS QUE VAN HASTA ASTEROIDES Y SACAN SUS METALES, straighforward. O.o

Suena fácil, pero hay un par de cosas que hay que ver antes que esto sea realidad. Por un lado, las naves espaciales tienen que ser más baratas. El espacio exterior debe ser más accesible para que los costos de la minería cierren. En función de esto hay varias empresas trabajando, desde Made in Space (Empersa de Singularity University) que está desarrollando impresoras 3D que funcionan en gravedad cero para poder producir piezas en el espacio hasta Planetary Resources  que desarrolla sistemas orientados justamente a la explotación de metales en el espacio.

Otro punto que debe pensarse es el desarrollo en sí de los robots de minería. Poder identificar el asteroide correcto, alcanzarlo con una nave, aterrizar, minarlo (en gravedad cero) y hacer que todo eso vuelva a la Tierra, parece un tema complejo. Empresas como Planetary Resources y Deep SpaceIndustries, están trabajando en algunas ideas que piensan probar en el futuro próximo.

Más allá de los problemas técnicos mencionados, existen dos problemas más que, a mi parecer, son más complejos: el ecológico y el social. Estos dos temas no son tratados en ninguna de las notas que publican en las secciones de divulgación científica de los diarios y me parece importante tenerlos en cuenta.

Parece que todo estuviera preparado para que transformemos los elementos que encontramos en nuestro planeta en otras cosas y no que AGREGUEMOS elementos. ¿El planeta puede soportar que agreguemos agua, oro, hierro o titanio? Si puede, ¿Cuánto? ¿Hay un límite aunque sea teórico? Por otro lado, viendo la parte buena, podríamos decir que no habrá más necesidad de minería a cielo abierto junto a la necesidad de usar contaminantes acá ya que podríamos separar los materiales en el espacio.

El último gran problema es la democratización del espacio. ¿Qué impacto social puede tener la minería espacial? Está claro que en el corto/mediano plazo sólo unos pocos países podrán acceder a ese recurso. Esto, ¿aumentará la brecha entre países? ¿De quién son los asteroides? Si dos países deciden minar un asteroide, ¿Cómo se lo disputarán?

Si bien está claro que esto no pasará mañana ni pasado, pasará en el corto plazo. Antes del 2020 es altamente probable que ya, como raza humana, hayamos hecho alguna prueba seria sobre el tema. Hay mucho que ver y pensar al respecto, pero vayámonos haciendo la idea que la mayoría de nosotros, en algún momento, consumirá productos Made in Space. 

Alejandro Repetto
@ajmrepetto

Algunos videos al respecto:




jueves, 24 de enero de 2013


Flashback de SU

No sé bien por qué ni como pero todavía tengo flashes de SU como si los hubiera vivido ayer. De hecho, casi todos los días recuerdo cosas que no recordaba el día anterior. Algo así como que mi cerebro todavía está decantando o tratando de procesar la cantidad de información absurda que recibí hace seis meses.

Últimamente aparece de manera recurrente una de las tantas situaciones raras que sucedieron en esas diez semanas: el día que tuvimos la primicia que un cónclave de científicos había concluido que los animales tienen conciencia. Es algo que yo siempre lo tomé como un hecho. Pienso que todos los que alguna vez tuvimos un perro lo sabíamos, aunque sin poder explicarlo demasiado bien. El punto, igual, no es el tema de la existencia (o no) de la conciencia animal. La anécdota es cómo se dio la situación. 

Era una de las tardes que teníamos todas clases de neurociencias, promediando la semana 7 u 8, ya todos bastante cansados. Uno de los oradores estaba retrasado. Su avión, proveniente de Londres, no llegaba. El día estaba previsto que finalice a las 17hs y, siendo las 18, este buen hombre (de quién no recuerdo el nombre) no aparecía. El jefe de profesores de neurociencias nos insistía para que nos quedáramos, que era único lo que íbamos a escuchar en esa charla. Cerca de las 19, cae un tipo de traje, totalmente desalineado, con una valija de las de carry-on y se sube al escenario.

Agitado, tomando un poco de agua, balbucea algo así como “Les tengo una noticia que va a revolucionar la ciencia”. Saca un papel arrugado, una birome y una copa de champagne de su valija, al mejor estilo Mery Poppins y dice:
 “Con esta birome acabo de firmar el acta en la Universidad de Cambridge, frente a Stephen Hawking, que declara que los animales tienen conciencia. Y esta es la copa con la que brindamos luego de ponernos todos de acuerdo”.

Seguido a ello, nos leyó el acta recién salida del horno y abrió el juego para preguntas y respuestas al respecto.

Como dije, la conciencia o no de los animales no es la anécdota en sí. Creo que sólo en SU puede pasar que viene un tipo de Londres, con una declaración firmada hacía horas en la Universidad de Cambridge, frente al gran Hawking a spoilerea material científico de ese tenor.

Por si les interesa, esta era la declaración:
http://fcmconference.org/img/CambridgeDeclarationOnConsciousness.pdf


Alejandro Repetto
@ajmrepetto

miércoles, 9 de enero de 2013


Impacto social positivo como manera de hacer negocios

Kevin Lomax: Are we negotiating?
John Milton: Always.
(Devil's Advocate)

La oportunidad de negocio más grande es la que mayor impacto positivo tenga en la sociedad. Cambiar el mundo para mejor es, a fin de cuentas, la empresa más rentable que podamos pensar. Los grandes cambios sociales llegan, usualmente, de la mano de la tecnología, usando el significado más amplio de la palabra “tecnología”. La rueda, el fuego, la prensa, la penicilina, la computadora o los teléfonos celulares son ejemplos de tecnologías que hicieron que la humanidad alcance un nivel superior de evolución.

Todas ellas, según el momento en el que se dieron, generaron – y todavía generan – grandes industrias. A pesar del pesimismo que muchos tienen sobre la influencia negativa de los negocios en el desarrollo humano, la realidad es que, a la larga, si generan impacto social positivo se pueden lograr mejores márgenes de ganancia. Los Mr. Burns no son los que triunfan hoy en día. Para ser claro, es más rentable mejorar la calidad de una semilla para que produzca más y mejor calidad de alimentos que vender a mayor precio un alimento escaso. Yendo más allá con el ejemplo, si producimos mejor calidad de alimentos a menor precio, tendremos un mercado potencial más grande para nuestro próximo emprendimiento, generando un círculo virtuoso. Podríamos pensar entonces que no hay negocio sin progreso, no hay progreso sin negocio.

Este concepto, que si lo analizamos un poco no es ni más ni menos que la propuesta original del verdadero capitalismo, desde hace ya unos cuantos años se está difundiendo desde Silicon Valley hacia el mundo con una velocidad notable; y no es casual que haya sido retomado en la cuna de las industrias exponenciales. La manera de generar masividad y, de manera análoga, fuerte impacto social positivo es a través de este tipo de industrias. Inclusive, en Estados Unidos se creó un nuevo tipo societario para las  empresas que trabajan con esta visión llamado “B Corporations” (http://www.bcorporation.net/). Las B-Corps son empresas con fines de lucro pero que a la vez asumen un alto compromiso social.

Hoy las industrias exponenciales más desarrolladas probablemente sean la de la información, la de las comunicaciones y la de la biología. Pero sin embargo nacen nuevos nichos todo el tiempo, por ejemplo la conjunción el diseño industrial y el concepto de personalización de la mano de la corriente DIY (Do It Yourself),  que promueven el impacto global partiendo de la innovación local.

Particularmente, Argentina, a pesar del espíritu innovador y la alta calidad profesional, no se ha movido mucho más allá de la tecnología de la información, centrándose sobre todo en el software. Sin embargo, el concepto de negocio exponencial abre una ventana de oportunidad interesante para generar nuevos desarrollos de alto impacto mundial que no deberíamos dejar pasar, explotarlo está en nosotros.

Personalmente, este concepto es la idea rectora de los emprendimientos que estoy encarando. Parte fundamental del éxito, creo, es rodearse de personas que realmente crean en los proyectos y compartan estos principios como manera de generar valor.



Alejandro Repetto
@ajmrepetto

lunes, 12 de noviembre de 2012


Menos conversación y más acción. 

Doers space en Argentina.

Dime si has hecho algo.-
Leonardo Da Vinci.

Siempre se dijo que en la Argentina tenemos una excelente calidad de profesionales, que somos creativos a la hora de buscar soluciones y de inventar nuevos productos. Sin caer en clichés como el colectivo y la birome, generalmente los ingenieros y diseñadores argentinos se destacan cuando interactúan en grupos de trabajo internacionales. Pero, ¿por qué eso no se traduce en, por ejemplo, cantidad de patentes registradas?

A diferencia de lo que sucede en otros lugares, en Argentina es muy complicado a acceder a capital para lograr pruebas de concepto y, mucho menos, a lugares donde dichas pruebas se puedan realizar. Es complejo para el inventor promedio invertir en maquinaria, moldería, diseño, etc., para materializar su idea.

Por otro lado, contrariamente a lo suponía, uno de las empresas que más me impactó en Silicon Valley, no fue de informática, sino un “doers space”. Techshop es una empresa que da lugar y maquinaria apta a lo que ellos llaman “hacedores”. Gente que se interesa por crear, materializar ideas, hacer que conceptos se conviertan en realidad. Desde inventores de garaje (concepto muy arraigado en EE.UU.) hasta artistas o estudiantes, todos interactuando en el mismo espacio físico, accediendo a maquinarias, asesoramiento y cursos para realizar su sueño. Todos interactuando y colaborando entre sí, potenciando el espíritu emprendedor y la innovación cruzada entre distintas áreas de conocimiento.

¿Qué pasaría si se establece un Techshop en Argentina? ¿Si unimos ese potencial creativo con las herramientas?¿Si creamos un espacio donde la diversión, el trabajo, los sueños y la innovación se junten? ¿Y si a ese espacio le sumamos un toque social, enseñando oficios, dando acceso a colegios técnicos y estudiantes universitarios a bajo costo? ¿Y si potenciamos interacciones entre artistas plásticos que quieran crear grandes obras sin depender de premios o subsidios?

Mi hipótesis es que podría ser un gran éxito, que en poco tiempo de establecido estaríamos generando patentes de nuevos productos, estaríamos cumpliendo un rol social dando oficios a personas que hoy no lo tienen, estaríamos innovando realmente.

Quizás la visión esté sesgada por mi profesión y mi fracasado espíritu de inventor (de vez en cuando abro la carpeta con “ideas geniales que nunca llevaré a cabo”). Por eso este es el primer test de concepto de la idea. ¿Les parece que puede funcionar acá un “doers space”? ¿Conocen gente que pagaría una cuota social (tipo club) para fabricar sus sueños? ¿Cuánto estarían dispuestos a pagar? ¿Les parece que puede ser una idea interesante para artistas?

Me interesaría de sobremanera escuchar sus opiniones, difundan la idea a sus amigos, compartan el link, comenten aquí o a mi casilla de mail ajmrepetto at gmail.com. 

Alejandro Repetto
@ajmrepetto

lunes, 24 de septiembre de 2012


Crowdfunding: El poder de las masas

Todos los que alguna vez emprendimos sabemos que uno de los punto críticos es el financiamiento. La paradoja de la economía es que para poder desarrollar una idea brillante se necesita dinero, pero las fuentes convencionales de financiamiento (bancos, gobiernos, etc.) no lo proveen a menos que muestres tu idea es brillante. Algo así como el “El huevo o la gallina?” de las finanzas. La pesadilla del emprendedor es poder demostrar que su idea es buena sin tener la suficiente espalda como para desarrollarla.

Este problema, por suerte, de a poco está desapareciendo. Las usinas de emprendedores se están deshaciendo de las fuentes de financiamiento convencionales, como ser bancos, inversores ángeles o capitales de riesgo (venture capitals), para comenzar a financiarse a través del denominado crowdfunding, o financiamiento masivo, para tratar de inventar un término en castellano.

Este tipo de financiamiento tiene mucho que ver con la psicología asociada a las redes sociales y comunidades virtuales, por lo que responde a un comportamiento exponencial. Básicamente, consiste en un grupo de personas con intereses comunes se juntan y deciden financiar proyectos, productos, eventos, que creen que pueden prosperar. Dos buenos ejemplos de crowdfunding son http://www.kickstarter.com  y http://www.kiva.org. El primero tiene fines netamente comerciales y el segundo fines sociales.

Kickstarter es una página web donde emprendedores presentan su proyecto/producto y lo venden inclusive antes de tener siquiera un prototipo funcional. Uno de los proyectos más renombrado en los últimos tiempos es Pebbels, una pequeña empresa que comenzó a fabricar relojes con pantallas de papel electrónico. Lo destacable de su campaña en Kickstarter, es que en las primeras 28hs. de publicado, su producto recaudó más de un millón de dólares, y cerró su campaña recaudando más de 10 millones. Todo esto en preórdenes. O sea, en personas que compraban relojes que todavía no estaban producidos, confiando en que la gente de Pebbels los iba a terminar y enviar en los próximos meses, tal como decía el contrato. Lo destacable de Kickstarter es que, para ser correctos, no financia emprendedores en el sentido convencional. Las personas no deben devolver el dinero, sino entregar el producto. Para ser claros, es como un Mercado Libre pero vendiendo cosas que todavía no se han fabricado.

Por otro lado, y creo yo el más interesante, Kiva es una organización sin fines de lucro que conecta emprendedores en países pobres con financistas. En este caso el emprendedor sí debe devolver el dinero. Pero, a diferencia de los bancos, las tasas son bajas o nulas, según el proyecto, los proyectos deben ser sociales y los prestamistas que lo financian pueden prestar hasta un mínimo de 25 dólares. Lo curioso es que es una red que se basa en la confianza, no existen contratos intermedios, y así logró desde su nacimiento en 2005, que 800.000 personas presten más de 330 millones de dólares con una efectividad de repago de del 99%. Muy lejano al mejor de los bancos, que con suerte llegan al 85%.


Intercontinental Ballistic Microfinance from Kiva on Vimeo.

Estos dos ejemplos muestran dos facetas más que interesantes marcando el rumbo de nuestra sociedad. Por un lado, pone de manifiesto el poder de las masas. La tecnología enfrenta de alguna manera a la burocracia financiera y estatal dándole poder a los individuos para organizarse. Por el otro, esta organización, contrariamente a lo que muchos suponían, lleva al liberalismo como bandera, donde cada individuo puede progresar por sí mismo, vendiendo su producto masivamente, sin necesidad de control, contratos y protección del estado.

Alejandro Repetto
@ajmrepetto

lunes, 3 de septiembre de 2012


Nos ignoran

Pasado el día de la industria, el país que soñaron Savio y Mosconi se quedó en esa época. Estancado en los 40’s. La última inversión industrial real llegó al país en los 90’s de la mano del, perdón por la palabra, liberalismo de aquellos muchachos de la escuela de Chicago. Desde hace más de una década que la industria argentina se limita a una decena de grandes fábricas que hacen productos de calidad, pero no son suficientes como para impulsar un país. Y, para peor, las políticas impredecibles hacen que hasta estas empresas sufran problemas a diario.

El bienestar provisto por la bonanza de la soja no hizo más que tapar la deficiencia productiva de un país que tiene todo para dar. Mientras nuestros vecinos reinvirtieron “el viento de cola” en innovación y producción, nuestra política (porque nos guste o no es nuestra) se limitó a repartirlo en el cortoplacismo busca-voto.

Hoy habla nuestra magmánima. Seguro repetirá una y otra vez los grandes logros de nuestra industria. Lanzará, quizás, un plan del tipo “tostadoras para todos” que nunca se llevará a cabo. Hará hincapié en lo estúpidos que son los españoles y hasta quizás haga algún chiste de mal gusto sobre el primer ministro Monti. Pero la realidad, fuera del frasco, más allá de las zonceras de Aníbal o la politiquería del Cuervo Larroque intentando lavar cabezas en los jardines de infantes, es que para el resto del mundo no existimos.

No existimos ni para bien ni para mal. Nos dieron por perdidos. No nos critican ni nos alagan. Pero, lo más triste, es que no piensan en nosotros como un país con una mínima probabilidad de prosperar. En el mundo hablan de hacer inversiones en Latinoamérica. Ven el potencial y los recursos. Cuando se refieren a Latinoamérica, sin embargo, la gran mayoría de los casos incluyen Uruguay, Chile, Perú y Brasil. Estos países pueden variar, pero nunca mencionan Argentina.

Las inversiones de las que hablan son en innovación, en tecnología de punta. Desde nanotecnología hasta bioingeniería. Inversiones que tienen la enorme ventaja que son 80% en entrenamiento de recursos humanos y un 20% en infraestructura. Es decir, inversiones que hacen crecer a la gente del país y ponen a las naciones en la vanguardia. Dan el poder a los estados de progresar de manera exponencial.

Ningún país progresó (ni probablemente vaya a progresar) usando economías lineares. Cultivar soja, producir autos, o sacar caños sin costura. Son todas industrias dignas y necesarias pero, salvo alguna hecatombe, no permitirán el despegue. Para avanzar no hay que separarse del mundo. Esa idea jamás funcionó y los estados que lo intentaron no hicieron más que pegarse la cabeza (la cabeza de todos sus habitantes) contra la pared. El camino es la innovación. Poner tecnología en manos de la gente y dejarla vivir libre.

Las personas libres son creativas y la creatividad es el mayor recurso de las sociedades prósperas. Limitar los recursos, querer organizar las agendas, las billeteras y las vidas de los individuos no hacen más que llevar a un país de zombies miserables. Miren Corea del Norte, miren Cuba, miren Venezuela. No lleguemos a eso. El mejor intento que podemos hacer es involucrarnos todos. Cuantos más seamos peleando desde adentro, comprometidos por un progreso real, más probabilidades de éxito tendremos.

Alejandro Repetto
@ajmrepetto

El otro relato

Europa está en banca rota. Las guerras están devastando la humanidad. El hambre y la miseria acechan. Las pestes como el cólera, el ébola y la tuberculosis son pandemias. El futuro es oscuro. ¿Alguien vio pasar a los cuatro jinetes del Apocalipsis?

Esto simplemente es mentira. Contrariamente a lo que la mayor parte de la gente piensa y siente, vivimos en un mundo cada vez más próspero y ordenado. Menos muertes por enfermedades, esperanza de vida infinitamente mayor a la de épocas anteriores. Mucha más gente con acceso a recursos básicos como el agua y la comida. Un tiempo paz inédito en la historia mundial. Pocas guerras y las que hay son menos cruentas que las anteriores, con muchísimo menos daño.

Entonces, ¿qué pasa? El problema es, en realidad el acceso a la información. Nuestros padres o, sin ir tan lejos, nosotros mismos, hace 20 años no nos enterábamos que un loco se puso a tirar tiros en Times Square sino hasta un par de días después, si es que tenía relevancia la noticia. Sabíamos poco y nada sobre enfermedades o niveles de pobreza que afectaban al África Subsahariana y, yendo un poco más atrás, mucho menos sobre lo que pasaba en los campos de concentración de la antigua URRS.

Hoy, el conocer la información nos horroriza. Pero la realidad es que deberíamos estar contentos de la evolución que tuvo la humanidad. En la mayoría de los espacios de las ciencias, tanto exactas como sociales, estamos superando el punto de inflexión de la curva exponencial que nos lleva hacia un futuro infinitamente mejor.

El modelo de la escasez de Malthus fue echado por tierra. La sábana no es corta como nos quieren hacer creer. No hay sábana de hecho. Las nuevas industrias, las nuevas empresas, las que de verdad triunfan, son las que crean nuevo valor no las que acumulan capital de otros. Se puede crear valor sin “robar” riqueza y sin generar inflación, está demostrado. La idea comunista de que si un tiene es porque al otro le falta, quedó en la cabeza de algunos melancólicos que siguen queriendo dividir al mundo.

El acceso a la información y las comunicaciones cambió la manera de ver el mundo. Para el año que viene se espera que haya un 70% de penetración en la telefonía móvil. Y, en poco tiempo más, una penetración equivalente de los smartphones. ¿Qué va a pasar cuando en el 2020 cerca del 90% de la población tenga Internet? 

La era de la micro-colaboración comenzó. Redes de inversión P2P, como Kiva, redes de promoción de productos como Kickstarter o redes de “hágalo usted mismo” (DIY) son el futuro del desarrollo humano. El poder está en manos de la multitud, el crowd sourcing, grupos de personas con pasiones compartidas que se ayudan para lograr objetivos realmente grandes son una realidad. La comunicación permitió que estos movimientos tengan alcance transnacional, que no sea una sociedad de fomento barrial. El modelo superador al capitalismo es el capitalismo mismo. Nadie reparte lo de otros, todos se ocupan de hacer lo que más les gusta y lo que mejor le sale y pueden vivir de ello.

Como humanidad, en promedio, estamos viviendo un período de abundancia. Lleno de libertades individuales que se ponen al servicio de todos. El liberalismo triunfa y nos ayuda a ser mejores, a vivir más cómodos y a ser más justos. Lástima que algunos aprovechen la información para contar una parte de la historia y justificar eventos locales. “El mundo se nos caen encima”, diría una primera mandataria, mientras se pisa los cordones y se tropieza.

Alejandro Repetto
@ajmrepetto

PS: Est post contiene mucho del optimismo de Peter Diamandis en Abundance. Aclaro que este optimismo es un optimismo con comprobación matemática.

sábado, 25 de agosto de 2012


Decidí volver.

Cuando uno está estudiando en un ambiente internacional, hay gente que decide quedarse y personas que deciden volver a sus países. Entre esas personas surge lo que acabo de bautizar la teoría de los dos cobardes.**

Los que se quedan buscando grandilocuencia y proyectos infinitamente importantes para la humanidad, buscando el reconocimiento de las grandes mentes del momento, ven a los que se vuelven como cobarde-mediocres. Personas que tienen miedo a ser grandes, personas que no les da el cuero para quedarse y producir avances que cambien el juego.

Por otro lado, los que vuelven muchas veces ven a los que se quedan como personas que privilegian su ego, prefiriendo figurar en alguna patente importante antes de dar su saber a los suyos. Esos son los ególatras cobardes, los que tienen miedo de volver porque creen que triunfar en sus países no es triunfar.

De manera análoga, en los países como la Argentina, cuando una persona viaja al exterior para estudiar (en general a EE.UU. o a Europa), comienza el rumor de “este no vuelve” y cuando vuelve empiezan las teorías sobre por qué lo hizo. Encuadrando a los que vuelven en la figura del cobarde-mediocre.

Relacionado a esto, en una de las tantas charlas nocturnas con vino de por medio que tuve, Salim, uno de los socios de la universidad, filosofaba sobre la diferencia entre decidir y elegir. Su punto era que cuando uno elige descarta. Si la pregunta “¿Por qué elegiste X en vez de Y?” tiene una respuesta, es elección. Si no la tiene, es decisión  Mas allá del significado de un u otra, la diferencia principal es que ante un cambio en las razones de la elección esta se cae rápidamente. La  elección es más débil que la decisión. La decisión, como no tiene razón concreta, sólo tiene pasión, es más difícil, si no imposible, de romper.

Hoy es el último día que estoy en Singularity University (SU), en pleno Silicon Valley, la tierra donde absolutamente todo es posible y, de nuevo, decido volver. Por trabajo o por estudio tuve la oportunidad de vivir en el exterior varias veces y siempre volví. Cada vuelta cargaba el temor de ser un cobarde mediocre. Esta vez no. Esta vez, no sé si de tanto ir y venir o porque  SU realmente cambió algo en mi manera de ver el mundo, estoy convencido que tengo que volver. Por más buena o mala que sea mi ciudad, por más próspera o decadente que sea la situación de mi país, lo que haga, lo voy a hacer allá. Allá donde están mis amigos, donde están mis hermanas, mis sobrinos, mi gente. Que no se malinterprete. No es melancolía tanguera, es convicción. No elegí volver, decidí volver.

Alejandro J. M. Repetto
@ajmrepetto

** Ayer hablando con una de las personas más interesantes que conocí acá, le comenté sobre esta teoría y me dijo que la mire del lado positivo y la llamara la teoría de los dos héroes. Perdón, Maayke, prometo ser más optimista la próxima. Sabés que tenés alguna responsabilidad futura para que pueda lograrlo.

viernes, 24 de agosto de 2012

El láser más potente del mundo

El futuro de la energía es uno de los temas que más preocupan a todos los gobiernos en el mundo. La energía que se consume en el mundo crece exponencialmente y de ella depende el sistema económico mundial. Sin energía no hay producción, sin producción no hay plata, así de fácil. El problema de la energía que producimos es que o es mala para el ambiente o es poco eficiente y no alcanza para alimentar los estómagos hambrientos de las ciudades.

Ante este panorama muchos están investigando la mejora de sistemas limpios, como ser los solares o eólicos. Estos, sin embargo, tiene todavía varios puntos flojos que no vamos a analizar ahora. Otra vertiente de investigación se vuelca hacia la disrupción del mercado energético trayendo innovación exponencial y no crecimiento lineal.

Dentro de esta última vertiente de investigación se encuentra la energía generada por fusión nuclear. Decir “nuclear” es mala palabra en los últimos tiempos, sobre todo para los que están lejos de la ingeniería y la ciencia. Sin embargo, cuando se habla de fusión en vez de fisión, lo más complicado que puede pasar ante una falla es la emisión de hidrógeno o helio, materiales totalmente inocuos.

El laboratorio más avanzado en investigaciones de fusión nuclear se encuentra en Livermore, California. Se llama National Ignition Facility (NIF) y para lograr fusiones nucleares poseen el menudo record de tener el láser más potente del mundo, pasando los 2M Joules. Con esa potencia logran realizar fusión nuclear y obtener energía, aunque aún el balance les da negativo (tienen que  poner más energía en el sistema que la que obtienen luego de la fusión).

Lo más interesante de la NIF no es el objetivo final de la fusión nuclear, sino todo lo que se generó en redor para logarlo. Por ejemplo, el sistema que genera el pulso láser final tiene el tamaño de tres campos de fútbol americano. Comienzan disparando 192 lásers comunes, en la frecuencia de un puntero como los que se compraban en los todos por dos pesos, pero de un tamaño de 30x15 cm. Este láser pasa por series interminables de amplificadores y concentradores que permiten alcanzar una potencia de unos 500 trillones de Watts -nenergía equivalente a mil veces lo que se consume en EE.UU. en el mismo lapso de tiempo-, concentrados todo sobre un objetivo del tamaño de un grano de arroz. El ataque del láser hace que se eleve la temperatura del objetivo a 3,3 millones de grados centígrados por 20 nanosegundos.

El NIF no es sólo un láser potente. El sistema en si es uno de los más complejos generados por el humano hasta el momento. Consta de 60.000 puntos de control - mucho más que los que tiene una nave espacial - y está conectado a la supercomputadora más veloz del mundo que analiza los datos que genera. A su vez, es una obra civil de lo más compleja, construido sobre tres cimientos distintos y complemente independientes asegurando la estabilidad. El NIF fue inaugurado hace 3 años y su construcción costó unos 2.500 millones de dólares. Barato considerando que el mercado energético mueve anualmente 1.000.000 millones de dólares.

La oportunidad de visitar el centro es increíble y la única manera de entrar es esponsoreado por el gobierno americano, luego de una verificación de seguridad que lleva más de dos meses. Pero, si quieren tener su primer contador Geiger colgado del pecho, les recomiendo buscar la manera de entrar. Vale la pena.

Alejandro Repetto
@ajmrepetto

jueves, 23 de agosto de 2012

Contá Bien!

Anécdotas que dan par historias pero no sé cómo enmarcarla. ¡Contá bien!, diría un filósofo contemporáneo.

Ideas Fight Club

En los últimos TED Global se implementó una modalidad divertida llamada “Ideas Fight Club”, ideado por Jonathan Knowles, director del track de diseño de Singularity. Consiste básicamente en dos equipos que debaten sobre el mismo tema con ideas opuestas. Pero, en vez de ser un debate convencional, con una mesa y botellitas de agua para cuando se le seca la garganta a los oradores, se hace como si fuera una puesta en escena de catch mexicano. Los contendientes de disfrazan tipo super héroes y hay un juez, a lo William Boo – QEPD – y hasta un médico que, ante un comentario fuerte entra a chequear signos vitales y asistir al caído.

Brad Tempelton contra el diseño.
Se imaginarán que de por sí el hecho constituye una anécdota. Las peleas que tuvimos en SU fueron sobre la importancia del diseño, las bondades de la medicina paga vs la medicina gratuita, la existencia o no del libre albedrío, la existencia de dios y la posibilidad de trabajar por placer y no por necesidad. Todos, recuerden, caracterizados con máscaras, trajes, pelucas y cosas por el estilo.
Entre los disfraces más llamativos estaba Brad Tempelton (uno de los gurúes de la informática y jefe del track de redes en Singularity Universty) vestido con una capa roja y una máscara de catch. Jonathan vestido con su clásico kilt escocés y un mandoble de más de un metro de largo,  y otros tantos que se me dificulta describir. En resumen, era una banda de unas 80 personas disfrazadas discutiendo ideas fundamentales sobre la que se basa nuestra sociedad, todo muy cuerdo.

Sin embargo, esa no es la anécdota. Lo mejor sucedió cuando prendieron la máquina de humo, como parte de la escenografía y se disparó la alarma contra incendios. En menos de 2 minutos teníamos dos autobombas y estábamos evacuando el edificio. El momento clave fue, sin duda, el instante en el cual David, el CEO de Singularity, intentaba explicarle al jefe de bomberos qué estaba pasando.

Se apagó la alarma, dejamos de usar la máquina de humo y todo volvió a la normalidad: disfrazados discutiendo sobre filosofía y tomando whisky provisto amablemente por Deward's.

El tiburón de Cousteau

Última imagen del tiburón volador.
Entre los sobresalientes presentadores que tuvimos, uno de los más impactantes fue Jean Michel Cousteu, el hijo del famoso Jacques. Más allá de su brillante charla sobre ecología marina, que debo decir que por primera vez una charla de ecología me llega, lo mejor que pasó es que se nos escapó un tiburón volador por la ventana. Así como lo leen.

Sobre el final de la charla, algunos eternos niños, entre los que se incluía Brad, se pusieron a jugar con 2 tiburones inflables que se manejan a control remoto. Casi como giñando el ojo a Cousteau y su apego por el mar. La cuestión es que por un error de cálculos y, quizás, alguna falla en el control remoto del tiburón celeste se fue por la ventana del salón de clases.

Vale recordar que estamos en un campo federal con espacio aéreo restringido por lo cual David, el CEO de SU, de nuevo se vio en la incómoda situación de tener que llamar a la FAA (controladores aéreos de EE.UU.) y avisar que el objeto volador extraño que vagaba por Ames era sólo un tiburón lleno de helio con un transmisor de alta frecuencia para controlar sus aletas.

Nunca más volvimos a saber de ese tiburón. La gente reclama aparición con vida y castigo a los responsables.

Otras

Cosas como estas pasan todo el tiempo. De hecho, mientras escribía este post, acaba de pasar uno de los faculties con una cámara gigante, un parlante en el que sonaba “Don’t stop me now”, de Queen, haciendo la mímica de la canción.

Cuando vuelva el mundo me va a parecer aburrido.

Alejandro Repetto
@ajmrepetto

PS: Espero haber contado bien. Aunque las anécdotas en general son más graciosas para el que las vive que para el que las escucha.