lunes, 30 de noviembre de 2015

Revolución maker, evolución en la educación


El mundo maker abrió una nueva etapa en la manera de entender la educación: pensar haciendo. La educación actual se mueve con la lógica del siglo XVIII, los alumnos son tratados como iguales. Pero iguales en el peor sentido de la igualdad. Tan iguales que requieren, se interesan y deben comprender exactamente los mismos contenidos. Iguales que no importa cuál sea su sesgo de gusto, su capacidad o habilidad innata, deben aprender el mismo programa.

Llegó la hora dar un paso más allá en la educación. Hoy la tecnología permite que lo igual sean las oportunidades de desarrollo y no el contenido. El contenido se puede ajustar para que los que aprendemos se adapte a nuestras necesidades generando un impacto mucho mayor. Esta lógica es la lógica maker. La lógica del idear, diseñar y hacer, que puede aplicarse en cualquier ámbito de la educación impactando directamente en el manera de pensar de los chicos (y no tanto).

La lógica maker, y su materialización a través de makerspaces o laboratorios abiertos, como NETI, estimula el emprendedurismo, potencia la creatividad, estimula la colaboración y, al final de cuentas, tiene un impacto directo en la creación de valor.

Los makerspaces demuestran que existe un camino posible entre una idea descabellada y su realización. Gracias al acceso a la tecnología y el conocimiento, los talleres abiertos cambian el juego y permiten ejecutar la lógica de ideación local con impacto global.

Poner talleres completos a disposición de chicos, adolescentes y adultos jóvenes hacen que las mentes creativas sean aún más creativas, no dando ni siquiera la posibilidad de pensar en barreras de acceso a la realización de sus ideas.

Además, la concentración de ideas que se da en los makerspaces y la diversidad de perfiles (diseñadores, curiosos, ingenieros, expertos, novatos) obligan a la colaboración. Para hacer productos de alto impacto es necesario sumar distintas ramas del conocimiento, visiones complementarias e ideas disruptivas. La colaboración es uno de los principios fundamentales sobre los que florecen estos talleres.

Estas características desembocan indefectiblemente en innovación genuina. En el desarrollo de productos de impacto que surgen de la creatividad y la necesidad local, que llevan el sello de la forma de ver el mundo de sus creadores. De los talleres abiertos pueden surgir productos,  emprendedores, empresas y patentes, mostrando un impacto social positivo tangible y medible.


La educación maker permite que lo igual sean los valores y no el conocimiento. No hace foco en si todos saben electrónica o informática. Concentra su poder en que todos sean creativos, sigan sus proyectos, quiten de sus cabezas las barreras de acceso a la tecnología y se concentren en las soluciones y no en los problemas. 



Alejandro Repetto
@ajmerepetto

domingo, 5 de julio de 2015

Boleta Única Electrónica - Desmitificando

El último mes tuvimos un par de twitstarts detractores (y otros repetidores) que se dedicaron a pegarle a la Boleta Única Electrónica (BUE). A mi criterio, si querían denostar este sistema de votación deberían haber tomado una posición política y no una técnica, ya que la primera permite la discusión y la segunda se acaba cuando técnicamente no pueden sostener el punto (Science, bitches).

Vamos a analizar rápidamente los dos problemas de seguridad que vi que detectaron:

1)    El RFID pone en riesgo el voto secreto. El chip de la boleta, una vez impresa, puede leerse desde un celular que tenga incorporada tecnología NFC, si está a una distancia de no más de 3mts. Esta es una característica intrínseca de la tecnología, no hace falta ser Carlín Calvo para poder hacerlo.  La cuestión es que sería un poco raro poder tener acceso a esa distancia  de la boleta una vez emitido el sufragio.
Se me ocurren dos escenarios donde eso puede llevarse a cabo:
a-    Un fiscal partidario pone su celular en modo “lectura”, lee todos los votos, anota rigurosamente el orden de votación y luego matchea voto con votante.
b-    Alguien esconde un celular cerca de la máquina de votación y, con ayuda de un fiscal, se sigue el orden de votación para hacer el match.

La opción (a) suena rara. Creo que el fiscal llamaría la atención tratando de leer todas las boletas, dando por hecho que hay otros fiscales y autoridades de mesa. Además, por estar cerca de la urna probablemente no podría diferenciar el voto emitido por su objetivo de todos los que están dentro de la urna. La lectura no es tan direccional y, si es direccional acota el rango.
La opción (b) suena más rara aún. Alguien debería tener acceso al aula de votación previamente para montar el sistema. Esto es complejo y, si lo comparamos con el voto papel, sería el equivalente a que alguien ponga una cámara oculta el cuarto oscuro.

2)    Voto múltiple. Encontraron una manera de intervenir el chip y hacer que la máquina, cuando se pone en modo recuento, se trabe. Esto requiere que quien lo hace tenga una boleta válida y haga algunos ademanes con su celular sobre la boleta para dañar el chip. Acá, nuevamente, planteo dos escenarios.
a-    Para realizar la maniobra la persona tiene que sacar su celular y ejecutar algo de código que demora unos segundos. Por lo menos donde yo voté, la máquina estaba expuesta y el votante estaba siendo observado por fiscales y autoridades. Creo que esto sería bastante complejo de hacer, aunque nunca falta el habilidoso.
b-    Suponiendo que el sujeto tiene la oportunidad de hacerlo, al momento del conteo de votos están los fiscales para verificar que el papel impreso coincide con lo que marca el chip y, por lo tanto, con lo que se contabiliza. De poder llegar a hacer la maniobra el conteo se hará de manera manual haciendo valer el voto que figura impreso que es el que todos validamos con seguridad.

En conclusión, los dos hacks que encontraron son teóricos. Es decir, existen, son problemas de seguridad que deben ser arreglados, pero son impracticables. Inclusive, si vamos a situaciones de contorno donde se puedan ejecutar, la pregunta clave que habría que hacerse es ¿cuál sería la ganancia y la motivación del atacante? ¿El esfuerzo del ataque vale la pena frente a la ventaja obtenida? Tengamos en cuenta que tanto para el hack (1) como para el (2) habría que lograr hacer la maniobra en cada mesa que se quiera obtener la ventaja.

Otras críticas que hacen, que no tienen que ver con hackeos, son en base a la (des) confianza que presentan el sistema por los siguientes puntos:

1)    No es open-source. Estoy de acuerdo con que podría serlo, sin embargo que lo sea no garantiza nada. Hemos pasado por bugs críticos en sistemas open-source que fueron detectados mucho tiempo después del reléase. Es más, si estamos de acuerdo con que la tecnología usada en ambientes críticos sea de código abierto, exijamos lo mismo a los sistemas de control de tráfico aéreo, de energía, bancarios, de AFIP o del ReNaPer.

2)    Que cuando se transmite el telegrama se hace online y puede haber una diferencia entre lo que se ve en pantalla y lo que se manda. Esto es simplemente ridículo. Todos los fiscales se quedan con una copia del resultado y, desde hace varias elecciones se publican abiertamente los resultados de las mesas. Hacer esta maniobra ad-hoc sería una ridiculez mayúscula, ya que automáticamente se pondría en evidencia el error (o el intento de fraude).

3)    Que la computadora no es “boba” y, para decir esto ponen una foto de puertos USB y seriales. La verdad que no abrí la computadora, pero lo que dicen es que no registra votos y, para eso, hace falta un disco rígido para que persista la información o un sistema de red para que la derive. Inclusive siendo así no hay un trackeo posible (razonable) para ver quién votó qué. La computadora probablemente use un mother normal y, hasta donde sé, el sistema lo cargan con un CD, no bootea desde un disco o una flash. El contralor último y válido por sobre todo es el papel.

La tercera categoría de críticas, es donde me parece que debería haber empezado, son las políticas, a saber:

1)    ¿Ahorra dinero? A priori parecería que sí, siempre y cuando la inversión de soft y hard perdure en el tiempo. Es decir se repague la inversión inicial.
2)    ¿Ahorra tiempo? La votación parece ser más rápida y el conteo también (lo veremos).
3)    ¿La licitación fue limpia? Esto no lo sé. Si alguien tiene pruebas que no lo fue sería bueno que las muestren.
4)    ¿Hacía falta? Bueno, depende qué estemos buscando. A mi criterio la tecnificación suele llevar a sistemas más eficientes, pero sería bueno que quienes pensaron el proyecto expongan las métricas.

Detractores amigos me acusaron de defenderlo por ser “PRO”. Los invito a todos a discutir técnicamente. La ciencia no tiene (o no debería tener) partido político.

Mañana veremos el resultado.

Alejandro J M Repetto
@ajmrepetto


PS: Aclaro que yo no realicé ningún análisis de seguridad sobre el sistema. Estoy respondiendo a los que detectaron bugs. El sistema puede tener miles de errores riesgosos, pero los que han sido detectados y publicados no presentan ningún riesgo para el votante ni para la elección.

domingo, 1 de febrero de 2015

Movida Maker: podés sumarte o mirar de afuera.

Desde que Chris Anderson (la semideidad maker más famosa) tiró la posta diciendo que el movimiento maker sería la punta del iceberg de la tercera revolución industrial, muchos levanta-data-de-internet comenzaron a googlear de qué se trataba este yeite.

Algunos se avivaron ahí nomás que existía la posibilidad de transformar rápidamente ideas digitales en físicas reales, a través de las máquinas de control numérico, desayunándose que hace décadas que existe la impresión 3D y los pantógrafos; otros se enteraron que existían unas plaquitas que se llamaban Arduino, que permitían a (casi) cualquier homo-sapiens-sapiens dársela de ingeniero electrónico, y flashearon cuando se supieron que las habían hecho unos tanos copados hace como diez años atrás.

Todos se sorprendieron de lo cerca que estaba la ficción: momento en el que cualquiera de nosotros puede producir sus propios artefactos y que parezcan hechos por gigantes de la industria de los productos. Sin embargo, salvo los que estamos metidos en el “nicho”, muchos todavía ignoran de qué se trata la movida y cómo impacta en sus negocios. En otras palabras, muchas personas están caminando la Green Mile y no se enteraron.

La tecnología, unida a la corriente del código abierto y a la era de la información, generaron una mezcla difícil de digerir para las grandes empresas de productos. Cualquiera con buenas ideas y voluntad de aprender (pilares del movimiento maker), puede diseñar, prototipar, producir y comercializar un producto de diseño que compita en las grandes ligas.
La pregunta es, ¿cuál es el alcance de este impacto del movimiento maker en la industria? Se me ocurren, a modo de ejemplo, las siguientes áreas:
  • Producción: cualquier gerente de producción de una multinacional dice que para que un producto llegue al mercado global no pueden pasar menos de dos años. Estimados gerentes, los invito a ver Quirky, hicieron productos en cuatro semanas, desde la ideación a las tiendas. La lógica es fácil, un poco de Design Thiking por acá, otro de Lean Startup por allá, mucho Internet (conocimiento) y bastante prototipado (maker), et voilà.
  • Recursos Humanos: los de RRHH siempre están en discusiones filosófica si la generación Y, W, X o Z. No estoy seguro qué letra le corresponde a la “generación maker” (¿será acaso la generación M?), pero lo que sí estoy seguro es que sus próximos recursos humanos van a tener la lógica del “hágalo usted mismo” incorporada. Generaciones que nacieron en la era del conocimiento y que, para potenciarlas, pusimos en sus manos medios de producción. Son chicos que hoy hacen sus drones, robots, impresoras o patinetas inteligentes. Algo más inquietos que los que vinimos con la computadora bajo el brazo. Para asombrarlos, motivarlos y retenerlos van a tener que entenderlos.
  • Posicionamiento de marcas / Marketing: ¿alguien todavía cree que un cartel en la Gral Paz tiene mucha influencia sobre su marca? Está comprobado que los consumidores presentan mucho más atención a las experiencias que a un cartel. Crear experiencias es hacerlos parte y formar equipo. Estas experiencias se realizan mediante llamados de atención inclusivos e innovadores. El movimiento maker es participativo por definición, una experiencia en el que el público objetivo se vea involucrado será de mayor valor y alcance que un cartel. A través de la lógica maker se puede invitar e involucrar a todos a ser partícipes de su experiencia. Estos contenidos viralizan mucho más fuerte que cualquier institucional que se le pueda ocurrir al mejor crack del marketing.
  • Innovación / I+D: los procesos de investigación y desarrollo convencionales llevan años, y mucho dinero. Las empresas que se suman a la lógica maker para su I+D, tendrán un diferencial por sobre las que no lo hagan. Entender cómo intentar, fallar y volver a intentar rápidamente, a bajo costo es fundamental para lograr innovación genuina que impacte tanto en productos como en procesos.
Si todavía no se convencieron que tienen que entender y aprender un poco más de esto para ser competitivos en el futuro cercano, lo único que les puedo decir es que probablemente compartan el purgatorio de las empresas que el futuro temprano se las devoró.


Alejandro Repetto

@ajmrepetto

lunes, 6 de octubre de 2014

Emprendiendo a pesar del Estado

"Siempre seguí la misma dirección,
la difícil, la que sigue el salmón."

Escuché mil veces el cliché del emprendedor que rema y se esfuerza. Siempre me molestó esa mítica. En cualquier conferencia o workshop medio pelo hay gurúes (de dudosa procedencia) diciendo lo difícil que es esta tarea de crear una empresa, casi desalentándonos a hacerla. Para no caer en lo mismo que dicen todos, mi historia de desincentivo tiene que ver con el Estado, esa máquina que pone palos en la rueda continuamente en pos de la igualdad y la justicia.

Hace casi dos años que venimos trabajando con NETI, dándole forma a la primera empresa totalmente privada, independiente, que promueve el movimiento maker. Una movida cuyo espíritu es igualar. Igual mediante la producción y el progreso. Poner conocimiento y herramientas en manos de quienes tienen ideas.

Nuestro diferencial, desde el inicio, lo planteamos a través el profesionalismo y la formalidad. Sin dejar de ser descontracturados, nos preocupamos por las formas, por cumplir con clientes y proveedores y por encarar este proyecto con la mayor rigurosidad legal posible. A a diferencia de la mayoría de iniciativas similares que se acercan más al club de amigos que a una empresa, nosotros decidimos tener abogados, contador, inscribirnos en IGJ, en AFIP, y ese tipo de cosas que hace alguien que roza lo inconsciente.

El trajín empieza, como sabíamos, con la lucha con (o contra) la Inspección General de Justicia (IGJ). Este paso es turbio desde el inicio. Hay un trámite normal y uno rápido. El rápido tarda unas 3 semanas en salir (y el costo es 4 veces el anterior). El normal no se sabe cuánto tarda, en general lo demoran para que la gente no lo haga. Es más, desde que la IGJ fue camporizada, no hay reglas claras de procedimientos. Además, la IGJ solicita bloquear el 20% del capital social durante el proceso del trámite. Es decir, mientras los chicos de la Cámpora juegan a la play y ven si te aprueban o no la creación de tu empresa, otros chicos de la Cámpora, que manejan el Nación, te biciletean la plata que los primeros te obligaron a depositar (y que no rinden ni siquiera un interés básico). Peor aún, para coronar la estafa estatal, te cobran el trámite de depósito y extracción en concepto de uno-vaya-a-saber-qué.

A esta altura, ya estaba prefiriendo ir a andar en bici por La Boca y cruzarme con el motochorro. Me parece más digno que me roben así.

Luego de la primera sesión de vejaciones estatales, siguió el villano del nivel dos: la AFIP. Asesorados por nuestro abogado y contador, luego de certificar N papeles por escribano, voy en mi primera peregrinación a AFIP.

Al llegar, me atiende una señorita muy amable que toma todos mis papeles, saca un resaltador rosa y se pone a subrayarlos, sin mediar palabra. Luego de un par de minutos me dice: “Te falta todo esto”, y anota de su puño y letra una lista de 6 ítems. Desconcertado, salgo, llamo a mis asesores y me dicen casi a coro “Si, es que depende de la agencia de la AFIP que te toque y del empleado que te agarre los papeles”. O sea, si se quiere ser un poco más sincero (o más hiriente), depende de la cara de boludo que te vean cuando presentás las cosas.

Como soy cabeza dura, y no pensaba caer en la tentación de palanquear el trámite usando unos cuantos devaluados Rocas (Evitas jamás), volví a por los papeles que faltaban, no sin antes la parada obligada en la escribanía. Que para esa altura ya le había pagado un par de cuotas del colegio privado bilingüe a los hijos de la Dra.

Papeles en mano de nuevo (y listita de puño y letra de la señora de AFIP con los faltantes), me sentía un campeón. Llego nuevamente, a las 15.55hs (5 minutos antes del cierre), anuncio mi trámite y la señora (la misma que antes) me dice: “Uh, qué divertido, llegás 5 minutos antes del cierre”, con unas pocas veces vistas ganas de trabajar. Revisa mis papeles nuevamente y me anuncia lo peor: “Te faltan tres certificaciones más”. Hago notar que no estaban en la lista que ella había realizado y responde lo peor: “No tengo la obligación de escribirte todo, para eso están las regulaciones que son públicas”. Amablemente, me levanto al grito de “son una máquina de impedir” y descargo (casi) toda mi ira maldiciendo al Estado, su burocracia y sus empleados.

Llamo nuevamente a mi abogado quien me hace notar que me había tocado una delegación de AFIP complicada. Gran hallazgo. Me anuncia, para que me calme un poco, que no me preocupe. Que uno de los papeles que me pedían de más, lo iba a tener que hacer igual porque la IGJ me había rebotado el trámite. Así que había que firmar todo de nuevo. Me quedo más tranquilo (¿?), no sólo me sodomiza la AFIP sino que, a la vez, la IGJ.

Tercer intento. No podía fallar. Todos me decían que no había otro documento posible para presentar. Ahora sí era un campeón. Llego a la oficina de la señora de AFIP, muestro todo. Lo revisa. Lo analiza. Agarra todos los papeles. Va al fondo a hablar con alguien. Sudo. Vuelve. Me dice, “este documento no está certificado”. “Señora, es un documento original”, digo. “Si, y tiene que estar certificado”. La miro con cara de odio, frustración, desidia, pienso muy fuerte en Bombita, de la peli Relatos Salvajes. Me acuerdo que soy un cabeza dura y le voy a ganar al sistema.

Corro al escribano a que certifique ese documento. La escribana me dice “Vas a creer que estamos en complot con AFIP”. Jodeme, nunca se me había ocurrido en las últimas cuatros veces que te vi y dejé un par de alquileres por vernos firmar. Vuelvo corriendo a AFIP. Me dan el CUIT. Lloro de emoción. Mando el mail al abogado, al contador, a mis socios, a mi viejos y a todos los que me están mirando.

El contador me responde “Felicitaciones, ahora tenés que inscribirte en la AGIP y, para facturar, hacer otro trámite en AFIP”.  A esta altura coqueteo con un ACV, la presión por las nubes.

Si me pasa algo, no miren ni a oriente ni al norte. Miren a la AFIP.

Alejandro Repetto
@ajmrepetto



PS: lo único lindo que saqué de esta experiencia es que me hice un poco más libertario. La inutilidad suprema del estado está a la vista. Sueño mucho con Nozick y Rand

miércoles, 18 de junio de 2014

Las patentes no son lo que solían ser (Tesla tenía razón).


El mundo cambió, no hace falta que se los diga. Antes el conocimiento era limitado y de difícil acceso. El que tenía una idea, si era un poco más rápido que su vecino, tenía un diferencial de mercado. Antes la propiedad intelectual, como acto de apropiación de una obra, tenía sentido. Parecía que todo era nuevo, que todo era único, que nadie se inspiraba (en el buen o el mal sentido) en lo que otro había hecho. Esto ya no es más así. Las patentes no son lo que solían ser (aunque en realidad nunca fueron del todo útiles y mucho menos justas, ver Plagios Históricos).

La era del conocimiento (A.K.A. Internet de fácil acceso) hizo que todos los que tienen ganas de hacer algo, tengan la ciencia a alcance de la mano. Hay hacks para lo que queramos y, si bien no está todo inventado, es altamente improbable generar una idea que no colisione con una idea similar (sino igual) en un par de miles de sitios de la Internet. Los desafío a seguir los siguientes cinco pasos: (1) tomen la idea que crean más innovadora, (2) googlen, (3) deprímanse, alguien seguro que ya lo pensó, (4) dejen de llorar, (5) mejórenla, encuentren otros usos, contacten a las personas que ya tuvieron experiencia y colaboren.

Este cambio generó grandes negocios y dejó atrás a otros tantos que eran menos aptos para la evolución humana, darwinismo puro. Contrariamente a lo que se creyó en un primer momento, los nuevos negocios abiertos trajeron más utilidades que los viejos modelos. Cambió la manera de hacer plata con la música, con el cine, con los libros y, así, poco a poco, fue devorando todo lo que tenía que ver con la protección de ideas cerradas, obligándonos a migrar a la era de la colaboración y construcción abierta. El que más dinero gana es el que mejor sabe colaborar, el que sabe poner su conocimiento al servicio de la humanidad. Esto genera un círculo virtuoso en el que hay que saber, hacer y compartir para ganar. Y cada creación dispara un sinfín de nuevas ideas. Una bola de nieve de evolución tecnológica, casi la clave de la singularidad.

Hace unos días la empresa Tesla, de autos eléctricos, decidió liberar todas las patentes. Eso quiere decir que no existe ninguna limitación para acceder a alguna de las creaciones únicas de Tesla y reproducirla o mejorarla para uso propio o, inclusive, comercial. Otro caso es el de Microsoft, otro gran jugador del mundo de “lo cerrado”, quién abrió la posibilidad de adquirir licencias bajo las cuales pone a disposición el código fuente de Windows. Así, las empresas se van descontracturando, van encontrando otra manera de hacer negocios sin privar al mundo del conocimiento que lograron. Logrado, después de todo, en base a conocimiento previo que a esta altura se torna imposible de tracear hacia atrás.

Lejos está esto de quitar mérito, reconocimiento y loas a los inventores. De los locos que crean depende el progreso, parafraseando a Bernard Shaw, pero el mundo de los negocios cada vez hace más foco en reconocer el conocimiento en sí mismo que el producto que ese conocimiento crea. Para ser claro, paga mejor – y es más loable – implementar una buena idea y hacerse consultor en la materia que patentar esa idea y tratar de vivir de regalías.


Plagios Históricos
Más allá de la aceleración de estos cambios de paradigmas, las patentes históricamente no dieron solución a todo. Por ejemplo, la invención de la radio, atribuida a Marconi, fue disputada por Tesla a quién en realidad se le dio la patente en EEUU. Caso similar es el de la patente del teléfono, cuya patente fue registrada por Bell en 1876, pero el primer registro del aparato es de un italiano llamado Meucci quien no pudo patentarla por andar corto de cash. Le faltaban 10 dólares, cuenta la historia. Si venimos un poco más para este siglo, el genio Steve Jobs no inventó el iPod (lamento romper corazones), Kane Krame patentó el dispositivo base en 1979.

Y esto no termina acá, lo mismo pasa con el conocimiento científico. Un error terriblemente repudiable y causal de quedar fuera de todos los congresos es no citar idea de terceros en trabajos de investigación. Se dice que Einstein “olvidó” citar a Lorentz y a Pointcaré en su trabajo sobre la relatividad. También, se comenta que a Newton no lo inspiró la manzana, sino más bien un paper de Hooke que había leído por ahí.

Más allá de estas, y algunas otras tantas, perlitas de la historia de la propiedad intelectual, la humanidad avanza, el iPod es un éxito, Newton y Einstein fueron dos grosos de la física y Tesla tenía razón (¿?). Hoy, tratar de hacer una traza hacia atrás de las ideas o inspiraciones que desembocan en un nuevo producto o hipótesis, se torna tan dificultoso como inútil.



Alejandro J M Repetto
@ajmrepetto 

viernes, 28 de junio de 2013

Partido de la Red: el paraíso del opinólogo?

Hace rato viene dando vueltas por las redes sociales la iniciativa del Partido de la Red. En el último tiempo tuve la oportunidad de ir a una de sus reuniones de presentación y, hace algunos días, de reunirme con mi gran amigo Alejandro Sewrjugin (de quién recomiendo su blog 3RA REVOLUCIÓN), un militante activo de la idea que proponen.


La iniciativa, vista desde la perspectiva experimental, me parece divertida sin embargo le sigo encontrando uno cuantos puntos flojos en su concepción, a saber:

1-    Punto de partida equivocado. En el pitch del partido siempre ponen como punto de partida que la gente no participa en política porque no se les da la oportunidad o porque ven a la política como algo sucio. No se plantean nunca que, quizás, mucha gente no participa porque simplemente no le interesa, no tiene tiempo, prefiere dedicar su tiempo libre a la pastelería o a la botánica y no a la política, o lo que sea.
Me atrevo a decir que la mayoría de las personas está feliz con relegar sobre el estado, en mayor o menor medida, sus decisiones de la vida. Inclusive siendo participante activo en la política, en lo personal, prefiero que otro se ocupe de las políticas sociales, de transporte, de educación, de seguridad… otros que sepan lo que hacen, bajo principios bien definidos, claro.

2-    Tendencia a la opinología. Por más información que haya en los foros de discusión, no queda claro por qué doña Rosa va a estar en capacidad de votar si está bien subir un impuesto o cambiar el plan de estudios de un colegio secundario. Inclusive, no queda claro cómo los foros de discusión, donde dicen que pondrían posturas contrapuestas/complementarias a debatir la idea, se diferenciarían de hacer zapping entre TN y 678.
La “magia” de la estructura representativa está en que uno confía su voto a una persona o partido con el cual comparte principios. Ese partido, se supone, se rodea de asesores especialistas que analizan el impacto de cada acción de manera seria para ir hacia la dirección que pregonan. Está claro que esto falla el 98% de las veces, pero la falla está en la corrupción y no en el sistema representativo, que supone delegar en quién sabe.
Para ser claro, con una analogía, si me siento mal voy al hospital donde hay un conjunto de expertos que pueden analizarme de distintas perspectivas y darme una cura. El partido, parece proponer que si nos sentimos mal hagamos una reunión de consorcio y veamos si nos tomamos una aspirina o un sertal.

3-    Solución basada en la herramienta. Parece preponderar mucho más el peso de la herramienta colaborativa por sobre el concepto de cambiar la política. Esta observación no es menor, indica que hay más técnicos que políticos por detrás. Es común entre los ingenieros creer que todo se soluciona con una herramienta de workflow, un foro y una base de datos.
La herramienta me parece interesante, pero dista de ser la solución al problema, inclusive asumiendo que la solución al problema es la “directización” de la democracia. Sin un trabajo serio sobre la educación, someter cada movimiento de la vida política de un país a un plebiscito terminaría no muy lejos del resultado de la película Idiocracy.

4-    El riesgo del vecino. Al votar un muppet de la red, sin posibilidad de declararse en rebeldía (aunque formalmente no bloquee la posibilidad de borocotización), puede ser que votemos a un representante que vote en contra de nuestros principios a nivel personal. Quizás suena banal en si vota a favor del cambio de nombre de una calle o de declarar el 30 de febrero como día nacional del postre vigilante, pero en cuestiones más complejas, como podrían ser el aborto, la ley de fertilización asistida, el casamiento igualitario, la eutanasia, en general la gente tiene opiniones morales formadas. Nada garantiza que la red (o sea el vecino que va a votar en la plataforma) imponga su mayoría local para que el muppet ejecute un voto contra-voluntario de quién lo puso allí. La imprevisibilidad de la red está considerada como uno de sus mayores beneficios por quienes apoyan la idea pero ya lo dice el saber popular, aprovechando la inteligencia colectiva, si miles de moscas comen mierda, no garantiza que el resultado sea bueno.

Además de estos puntos estructurales, existen otras cuestiones estratégicas que quedan en el aire, sin respuestas concretas. Por ejemplo, ¿cómo lograrán bajo su concepción, acceder al verdadero poder para imponer el nuevo régimen? o ¿cómo se votaría un ajuste económico, de ser necesario? o, uno más importante, ¿en el estado actual de país, es estratégicamente inteligente buscar dividir con un partido nuevo a cerrar filas sobre lo que más nos representa y tiene verdadera capacidad de ganar el poder?

Debo admitir que teniendo dos defectos grandes, soy ingeniero y participo en política, la idea a prioiri enamora. Sin embargo, creo que existiendo partidos nuevos en todo el arco ideológico, ¿Por qué no colaborar con los que más se acerquen a nuestras ideas, ir dándole poder y, tratar, al fin de imponer una idea común, que siente sus bases sobre la libertad y la educación? Hoy, me parece, que participar de este movimiento es un esfuerzo mal administrado.

Vale aclarar que ya di mi firma para que el partido de la red exista, y espero tenga el mayor de los éxitos. Sin embargo, estas dudas siguen dando vueltas en mi cabeza sin ninguna respuesta de fondo que me convenza.

Desde ya estoy más que abierto a debatir y aclarar los puntos, comenten y compartan!

Alejandro Repetto

@ajmrepetto

lunes, 24 de junio de 2013

De Futuristas y Vende Humo

Para analizar el futuro no hay título habilitante, es tan verdad como que para ser inventor no hace falta estudiar nada en particular. Sin embargo veo que en los últimos años surgieron muchos “futurólogos” que, si uno les raspa un poco la cáscara, no son más que integradores de charlas TED o lectores de blogs de Internet. Para la media de la gente, la que antes compraba la Muy Interesante, eso es el futuro. En los 90’s, autos voladores para el año 2000, hoy un tipo que en una TED, de no más de 15 minutos, cuenta cómo analizar materia oscura con un tenedor y un tubo de papel higiénico.

Señores y, por qué no, señoritas, eso no es el futuro. Eso no es ciencia. Como mucho llega al nivel de divulgación. Cuestión que se torna muchas veces insoportable porque en esta suerte de democratización de la ciencia, como en la “democratización” de casi cualquier cosa, genera un ejército de personas que creen que realmente saben analizar materia oscura porque lo vieron en una TED. Personas que son capaces de discutir una teoría al mismísimo Stephen Hawking a partir de información leída en un blog.

Para hacer un análisis serio de lo que va a venir y cómo va a impactar en la sociedad, no alcanza con spoilerear el próximo teléfono de Samsung o la siguiente creación de Apple. Confunden, los que lo hacen, el futuro con la frontera de la ciencia. Verdaderos futuristas, Paul Saffo, analizan el pasado, el presente y la frontera y a partir de eso generan escenarios, con probabilidades y sustento científico. Por eso su fama de “tira postas”.

Esto no es más que un descargo a partir de la creciente participación de personas que se dicen “futuristas” en los medios de comunicación (radio y TV sobre todo), y resumen su sapiencia a pegotear lo que vieron en twitter, en TEDxRuanda y 3 feeds de RSS de algún blog perdido.


No se deje engañar. Los autos no volaron en el año 2000 y usted no va a aprender a analizar materia oscura en una TED.